martes, 9 de abril de 2013

USO DE SUELO Y FERTILIDAD

              USO DE SUELO Y FERTILIDAD..                                                  Dinamica del uso de suelos y su fertilidad en el Paraguay

Los suelos de potencialidad agrícola abarcan 7,2 millones de hectáreas en el país, de los cuales son utilizadas solo el 33%, en la que está sustentada la economía paraguaya ya que constituye el 80% de las divisas que ingresa al país.

Relación porcentual entre uso actual y potencial del suelo para agricultura. Fatecha, A. DIA-MAG, 2004.
En los últimos 30 años ocurre la rápida expansión de la frontera agrícola llegando a su punto máximo en los años 1991- 1995, todos a expensas del bosque, donde la planificación de uso racional no fue completa ni armónica.


 Destronque en desacuerdo a su capacidad de uso (Vallejos, 2009).
Este hecho, llevó a la introducción de la mecanización agrícola, realizadas con implementos en total desacuerdo a la vocación de los suelos habilitados, donde se destacan principalmente las características geomorfológicas, asociadas a las condiciones de altas temperaturas y precipitaciones pluviales desagregantes y desalcalinizantes. El ámbito de la problemática abarca el 90% de la superficie de la Región Oriental del país, donde los procesos de degradación fueron extremadamente acelerados, principalmente en lo concerniente a la erosión y a la fertilidad de los suelos, lo cual es atribuible principalmente a la no utilización de los suelos en acorde a su capacidad o aptitud de uso.
Es destacable, que inicialmente estos suelos fueron sometidos al laboreo por el sistema convencional, lo que conllevo al bajo uso de restos vegetales, controlados mediante el fuego, además el movimiento excesivo del suelo, induciendo a la mayor problemática presentada en los inicios de la mecanización agrícola que fue la compactación y sus consecuencias.
También fue determinante, el hecho que existía una visión incompleta del proceso erosivo, ya que su control se basaba en los efectos y no en las causas.
El manejo inadecuado de los suelos se enfatiza, en la deficiente utilización de los restos vegetales, asociados al excesivo movimiento del suelo, causada por el tipo de implemento empleado y la sucesión de cultivos poco productores de biomasa que condujeron a la descomposición estructural y su acidificación, que se observaron en la disminución de su fertilidad, esto sucedió en el sistema de siembra convencional, tanto en fincas de pequeños agricultores como en los de agricultura extensiva.
Dentro del sistema productivo se identificó dos sistemas bien diferenciados de explotación: (i) las no mecanizadas ocupadas por fincas de pequeños productores y (ii) las mecanizadas agrupados en dos agrosistemas en función de la textura del suelo (leve o arenosa y pesada o arcillosa), en ambos casos con alta disminución de los promedios de producción.
Ante tal situación alrededor, de los finales de la década de 1970 e inicios del año 1980, ha surgido como estrategia de revertir la problemática, la utilización de la labranza mínima de preparación vertical y principalmente el sistema de siembra directa, que pasó a constituir principalmente este ultimo sistema, uno de los mayores logros para evitar el deterioro de los suelos del Paraguay, por constituir su planteamiento efectivo de métodos financiables para conseguir la sostenibilidad. Hoy llegan a abarcar un promedio fluctuante de 1,3 a 1,5 millones de hectáreas donde se ubican los principales rubros industrializables y de exportación.
Estos avances se apoyaron, además de los sistemas labranzas, en el control de la acidez mediante efectivos y oportunos encalados, uso de coberturas vegetales, sean estos restos de cultivos o abonos verdes. También es bastante generalizado, en el sistema de siembra directa, el uso de fertilizantes, aunque en su totalidad importados, cuyo uso están apoyados por recomendaciones de niveles de fertilizantes emitidos en base a análisis de suelos debidamente calibrados, para quienes usan los servicios de los laboratorios locales.
Para revertir la problemática, es imperativa la utilización de técnicas recuperativas y conservacionistas, debidamente acompañada por investigaciones y validaciones, sean estos en el sector privado o estatal.
EMILIO MACIEL
 

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